La letra con sangre entra


Hace pocos días las redes sociales dieron la primera alerta: una gigantografía en la ruta 68 usaba una imagen emblemática del fotógrafo Marcelo Montecinos. El tenebroso recuerdo de los detenidos, torturados y asesinados en el Estadio Nacional con que se inauguró la dictadura, estaba en la carretera, pero lejos de tomarse como una muestra documental o artística, lo acompañaba el siguiente lema “ABORTO es tortura, muerte y desaparición”.

Sin autorización del autor (quien fue parte de la exposición “Chile desde adentro” en el Gam y es hermano del también fotógrafo Ricardo Christian Montecino Slaughter, fusilado en octubre de 1973) y sin ninguna consideración con los familiares de quienes murieron el centro de detención, utilizaron una de las crueles postales que dejó la dictadura, para utilizarla en contra de quienes están a favor al aborto, usando como argumento la defensa de la vida.

Fundación InformAborto, los autores detrás de está desafortunada idea, también están detrás de los autos con sangrientas fotografías de fetos recorriendo el centro de Santiago para concientizarnos sobre la vida y colgando la fotografía de sus enemigos – parlamentarios a favor del aborto con 3 causales- junto a su brutal visión de vida.

Sin dejar de lado que utilizan la muerte como ejemplo de vida -los fetos ensangrentados y los asesinados en el Estadio Nacional- y que no tienen respeto por las sensibilidades de nadie más que las de ellos, sus campañas no aportan a una reflexión y debate sobre uno de los temas que deben decidir nuestras autoridades. Funcionan como amenaza a quienes no estén de acuerdo con su postura, como inspiradas en el cuadro de Goya “La letra con sangre entra”. Al igual que el profesor que azota a sus estudiantes para que aprendan, la Fundación InformAborto espera que su mensaje entre al opositor, aunque sea a palos, porque están convencidos que tienen la razón y la última palabra, pese a que la balanza no esté a su favor y su mensaje no tiene ni pies ni cabeza, poniendo la decisión personal de un aborto a la altura de un genocidio.

¿Cuál es el sentido de las palabras de Francisco Subercaseaux: “Con la imagen del Estadio Nacional queremos destacar que aprobar una ley de aborto es aprobar una violación a un derecho humano fundamental, que es el derecho a vivir, contra un ser inocente en gestación. En todo aborto ocurre una tortura, muerte y desaparición de un ser humano a través de un desmembramiento?”. ¿Qué quiere decir? ¿Qué si aprueban el aborto, los enviarán al estadio? ¿Si la ley no es de su gusto, volverán a detener, torturar, violar y desaparecer a sus oponentes? ¿Es una invitación al debate o simplemente la ley del terror?

Nota del editor

Francisco Subercaseaux es Ingeniero de la Universidad Católica y egresado del Saint George. Hijo de Juan Subercaseaux, reconocido abogado defensor de derechos humanos, quien trabajó toda su vida defendiendo a las víctimas y el 2004 logró que Pinochet fuera desaforado. Su hijo, autor de la campaña, también fue funcionario de ProChile en el gobierno de Ricardo Lagos y en el primero de la Presidenta Michelle Bachelet.

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