¡A echar la casa por la ventana! ¡Vivan los 50 años del Teatro Aleph!



La compañía Teatro Aleph celebra sus 50 años con la inauguración de una sala propia en La Cisterna. Un espacio destinado para presentar sus emblemáticas obras que, además, servirá como escuela para futuros actores. Un reencuentro con Chile marcado por actividades desde el 02 al 14 de mayo.


"Julieta" es el nombre de la nueva sala del Teatro Aleph en Chile, un homenaje a la madre del fundador de la compañía, el actor Óscar Castro, quien fue detenida desaparecida desde el 30 de noviembre de 1974. Un espacio cultural ubicado en La Cisterna, entregado por el Ministerio de Bienes Nacionales e implementado poco a poco gracias al esfuerzo de sus miembros, y que hoy tendrá su primera sala de teatro, construida con la indemnización que Óscar recibió por el asesinato de su madre. "Esto tiene una trascendencia mayor a que si me comprara un departamento. Lo construí porque es un legado, es como un vientre materno que recibirá a todos esos chicos de barrios populares que quieren hacer teatro", explica el actor.


Enseñar y dar acogida a quienes comparten su pasión por las tablas, esa es la labor que cumple el teatro Aleph, tanto en Chile como en Francia. Actualmente la compañía cuenta con una sede en París: una sala equipada para recibir a 120 personas. Mientras la versión chilena, dirigida por Gabriela Olguín desde 2013, cuenta con 4 miembros estables quienes han enseñado a más de 150 actores amateurs. “Ha sido hermosamente difícil, antes ensayábamos en el barro, y ahora ya tenemos un techo. Este proceso ha habido una recuperación del adobe, alcantarillado, todo por autogestión”, señala Olguín.


Un camino lleno de desafíos y sueños que se concretarán este 13 de mayo con la inauguración de una sala propia: "Julieta” junto al estreno de la obra “La Neblina”, escrita por Óscar Castro. Dos semanas llenas de actividades y teatro, con las que compañía Aleph celebrará sus 50 años y por supuesto, su nueva casa.


Algo de historia

El Teatro Aleph nace junto al fervor universitario de fines de la década del 60. Conformada en 1967 por un grupo de estudiantes del Instituto Nacional y del Liceo N°1 de Niñas, encontró en Óscar “Cuervo” Castro un líder innato. Su debut fue ante el atónito público del Festival de Teatro Universitario Obrero y Campesino de la UC, con la obra “Se sirve usted un cocktail molotov”. Una creación sobre el ímpetu de la juventud, anclada en la creación colectiva y con una serie de guiños al cómic y al humor de la época.


Instalados en Lastarria 90 estrenaron Viva in-mundo de Fanta-cía. (1970), la que recibió el premio a la mejor obra por la Asociación de Críticos de Arte. Hacia 1972, el Aleph era considerado por la crítica como uno de los conjuntos teatrales más vanguardistas de la época. Entre los montajes de este período se cuentan “Cuántas ruedas tiene un trineo”, “Casimiro Peñafleta” y “Y al principio existía la vida”. Esta última obra abordó el momento histórico que vivía Chile a través de metáforas y un fuerte simbolismo. La música del montaje estuvo a cargo de Ángel Parra, quién firmó con el seudónimo Luis Cereceda puesto que acababa de salir del campo de concentración Chacabuco.


Un mes después del estreno la obra fue clausurada. Óscar Castro y su hermana Marieta fueron detenidos y trasladados a distintos centros de detención. Pocos días después, la madre de ambos –Julieta- y John McLeod, miembro del grupo y cuñado de Óscar Castro, pasaron a ser detenidos desaparecidos. Óscar y Marieta Castro fueron exiliados a Francia, en donde se encontraron con otros antiguos integrantes de la compañía y fundaron el Teatro Aleph en Francia, compañía que continuó con su éxito en el extranjero y este mes celebra su medio siglo.

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